martes, 9 de octubre de 2012

Tratamiento de Pintura Contemporánea (3ª parte)

En este apartado nos centraremos en los diversos pasos por los que hubo que pasar para conseguir una buena Restauración y Concervación de la obra, antes de pasar a la otra que se dejó encerrada y húmeda en el armario de la clase.

Lo primordial es empezar con una tabla de solubilidad. No sabemos exactamente con qué técnica se ha realizado la obra así que se buscan resultados usando en cada color de cada mitad los dos disolventes más leves: el Agua y el Alcohol Etílico. Puesto que la obra es generalmente grasa rara vez manchamos el hisopo.
Después es importante fijar los extratos desprendidos, como en el corte y los agujeros por incisión. Primero humectando para preparar la zona y luego aplicando el adhesivo algo rebajado para que fluya correctamente.
Lo siguiente es ponerse manos a la obra con la limpieza de las manchas superficiales. Empezamos con la cera y de forma mecánica intentamos eliminar todo lo posible sin dañar la policromía.
De ahí pasamos a las manchas de humo, tanto en anverso como reverso. Bien es cierto que el reverso dejaba una mayor libertad en el procedimiento así que empezamos por dicha zona para probar.
Es necesario seguir un orden de materiales a la hora de limpiar, desde lo más leve (esponja) pasando poco a poco a más activo. Puesto que la goma blanda no funcionó del todo había que probar con otra mejor.
Seguimos con otra que poco a poco nos irá eliminando los residuos de humo.
Puesto que dicha goma es la que deja menos residuos es la que hemos decidido usar en el anverso.
Y este es el resultado después de usarla.
En el reverso seguía sin haber un resultado definitivo así que hubo que echarle paciencia y probar con algo más fuerte pero sin apretar demasiado. En el anverso también se dió una pasada leve para eliminar residuos restantes.
Para terminar se optó por usar el bisturí y rascar levemente la tela para lograr una mayor limpieza.
Puesto que la cera no pudo eliminarse al completo por miedo a dañar la policromía se optó por otro medio algo más fuerte: el calor. Con un papel secante en medio se derritió la cera que quedó adherida a dicho papel.
Aquí tenemos la muestra del efecto conseguido, como indican las manchas en el papel secante.
Pues que en la zona del golpe la tela estaba deformaba era preciso enmendarlo antes de poder tratarla.
Con un poco de humedad, absorción y peso se dejó de esta forma cuatro días. Era importante que las zonas más déliles estuvieran protegidas con algodón para evitar desprendimientos hasta poder tratarlas.
 Una vez conseguido el efecto deseado, tocaba volver a su sitio los hilos desprendidos por el golpe y pegarlos.
Para una mayor adhesión se activaba el adhesivo con calor, quedando todo uniforme y bien adherido.
Luego llegaba el turno de las otras zonas como la pérdida de soporte, que al cortarla se produjo un leve desgarro que era importante frenar. Por ello se puso una tela fina de visillo con adhesivo.
Lo siguiente fue hacer un parche a la medida de la laguna, desflecando los bordes para una mejor adhesión.
Recordamos que el bastidor había sufrido daños en una esquina pero no sabíamos cuantp hasta que desmontamos la obra y lo vimos. Un listón aparecía totalmente dividido mientras que el otro solo había sido dañado en el extremo.
Puesto que no valía la pena cambiarlo entero, se pidió un listón nuevo y otro para colocarle la punta al original.
Una vez unidas las partes era el momento de sanear la madera del bastidor. Para ello se eliminaron los nudos resinosos, que luego se taparían con pasta de madera.
También era imporante tapar los huecos dejados por los clavos, los cuáles por su parte también se estaban tratanto con antioxidantes para no provocar daños futuros en la tela.
Los palillos se cortaron para dejar el agujero tapado y listo para usarse sin peligro de fragmentar la madera nuevamente.
Vista de la unión perfectamente integrada. Lijado y protección de la madera antes de montar la tela.

Mientras tanto, se aprocechó para resanar las zonas difíciles de tratar con el bastifor, como la esquina desprendida o los desgarros aldedor de la rotura de la esquina del bastidor.
Aspecto de la esquina perfectamente restituida con un injerto-parche de la misma tela y visillo sobre ésta.
Se acercaba el fin de curso y los ultimos pasos que podían hacerse para dejar la obra saneada era estucar.
Se estucaron todas las zonas desprendidas, a su vez con refuerzos en el reverso y se enrasó dejando una leve textura acorde con el conjunto, listo para la supuesta reintegración qua no dió lugar a hacer.

 Restaría el tratamiento de la otra obra y el de la escultura, motivos por los cuáles no hubo lugar de terminar nada pero sí de adquirir el conocimiento suficiente de cada caso llevado al extremo como para valerse por uno mismo en solitario.

(Continuará)

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