jueves, 4 de octubre de 2012

Tratamiento de Pintura Contemporánea (2ª parte)

Continuando con la entrada anterior pasamos al punto de Las Causas de Deterioro. En este caso es lógico que las sabemos porque hemos sido los artífices pero igual hay que actuar ante una obra dañada.

He de decir que aunque suene mal, fue una experiencia bastante desestresante, sobre todo si eran obras "de prueba" que luego ibamos a recomponer. La orden se convirtió en un gustazo, no había que tener cuidado, mientras más daños mayor sería el trabajo y por ello el aprendizaje. Así pues, después de una media hora de golpes, cortes, incisiones y torceduras así quedaron las dos obras asignadas:
En primer lugar daños a causa de golper contra el piso de una mesa, que por el tipo de tela gruesa (yute) ocasionaron importantes desgarros.
En este caso, al ser una tela más fina (algodón) con preparación gruesa en la zona afectada no llego a hacerse más que un corte semi-limpio a causa del golpe.
Lo siguiente fueron punciones con un destonillador repartidos en una mitad y otra para ver el resultado o tratar con el problema de las tensiones a la hora de enmendar el deterioro.
En el caso de esta obra, con un preparación más gruesa tanto en una mitad como obra, el daño fue más vistodo, puesto que provocó levantamiendo de policromía alrededos de la zona. Igualmente ocurre en el caso del corte inferior.
A continuación se nos pidió que rajaramos una de las esquinas en contacto con el bastidor. En el caso de esta obra fue un corte limpio como se puede ver.
Pero en el caso de esta el desastre fue palpable, puesto que al estar todo compactado el corte provoco un arranque de todas las capas hasta la tela del soporte, dejando la madera del bastidor visible.
En un de ellas a elegir se dijo que dobláramos el bastidor con ayuda de un "sargento", provocando estos daños y algunos más poco visible, como la impresión de la huella de la herramienta en la superficie pictórica.
Avanzando un poco más tocaba el turno de manchar las obras con causas comunes: el humo y la cera. Todo ello acompañado del corte de un trozo de tela que había que tirar sí o sí.
Igual había que hacer en esta obra, siempre intentando repartir los daños en una mitad y en otra para experimentar la diferencia al tratarla luego.
Y aquí se muestra el aspecto que presentaba la primera obra por el reverso.
Y por último el aspecto de la segunda obra por el reverso. En esta vista podemos ver que el golpe que parecía poco alarmante habia deshilachado la tela de algodón. Un daño leve pero diferente y no por ello más fácil de tratar.


En este punto el final de la primera obra, la de tela de yute, era envolverla en papeles de periódico mojados y guardarla en el armario de la clase hasta la vuelta de las vacaciones de Navidad. Ello condicionaría un ataque en masa de microorganismos que nos pondría realmente a prueba.

Pero por otra parte nos deja a solas con una obra, por lo que era el momento de cuantificar y cualificar los daños. Es decir, ya sabemos la causa pero a la hora de hacer una ficha de diagnóstico es necesario dejar constancia de todo lo que se encuentre.
 
Empezamos por medir el largo de los cortes y lo que abarcan las lagunas derivadas del mismo.
Contiuamos por las incisiones, tanto el ancho como el alto.
Medida de otra de las incisiones.
Ancho de la rotura ocasionada por el golpe.
Ancho de la pérdida de soporte.
Alto de la pérdida de soporte.
En esta imagen se ve claramente lo que ya dije: la huella que dejo el mecanismo para doblar el bastidor ocasionó visibles destrozos superficiales, no solo por la preparación gruesa sino por la policromía, muy grasa y blanda.
Ancho del despredimiento de soporte en la esquina superior derecha.
Largo del desprendimiento de soporte de la esquina.
Ancho de la mancha de humo o calcinación.
Largo de la mancha de humo o calcinación.
Aspecto general de la obra con luz rasante, ideal para resaltar los daños existentes.
Medida del desnivel de la esquina doblada del bastidor.
Gracias a la luz rasante podemos ver con claridad el aspecto de la obra, como el detalle del relieve de la cera y hundimiento en la zona del golpe o la aparición de ampollas causadas por calcinación en el reverso.
También es recomendable hacer estudios con lus transmitida, algo muy útil para visualizar pérdidas de soporte.
Vista del reverso de la obra con luz transmitida.
Reverso de la obra con luz rasante para ver igualmente la magnitud real de los deterioros.
Un ejemplo es el daño sufrido por la tela al soportar la rotura del bastidor al doblarse o los desgarros en las zonas de algun clavo de sujeción a la misma.
La medida general del ancho de la obra no es algo que debamos olvidar, ya que es un dato básico en la ficha.
Medida general del largo de la obra.
Largo de la huella sobre la película pictórica.
Ancho de la huella sobre la película pictórica.
Medida de la extensión general de la cera en la superficie de la obra.
Una vez con todos los deterioros localizados lo usual sería realizar un mapa de daños para que de una forma simple podamos mostrarlo al cliente, por ejemplo. Hay varias formas de llevarlo a cabo, hay gente que usa programas de ordenador, otros que lo pintan encima de una foto, etc. Pero en esta asignatura se nos enseñó un método igualmente válido: dibujar por ordenador sobre la foto en el mismo Word. Puede parecer algo simple pero teniendo en cuenta que la foto base está en blanco y negro y el resto a varios colores en función del daño, nos sale un mapa igual de válido. Es otro recurso a tener en cuenta y que me alegro de haber aprendido, aunque mi meta sea controlar los mapas tradicionales hechos por ordenador, puesto que para obras más grandes y complicadas este método quedaría algo estancado.

(Continuará)

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